Río de Janeiro 2024: Palestino en el Maracaná, fútbol, playas y postales brasileñas ⚽🌴


✈️ El viaje que mezcló pasión, historia y aventura

En abril de 2024 cumplí uno de esos sueños que uno guarda en el corazón: viajar a Río de Janeiro para ver a Palestino jugar en el mítico Maracaná.
No fui solo: me acompañaron mi papá y mi tío, formando un trío que mezclaba fútbol, turismo y familia. Y no fuimos los únicos: en Río nos encontramos con varios otros hinchas de Palestino que también habían viajado desde Chile para alentar al equipo árabe.

Más allá del resultado, este viaje fue una mezcla de emociones, lugares icónicos y recuerdos que seguro me van a acompañar siempre.


🛫 Vuelo a Río: madrugar para aprovechar el día

Salimos desde Santiago de Chile (SCL) en un vuelo de Sky Airlines que despegó cerca de las 04:00 AM. Dormir poco y madrugar fue duro, pero tuvo su recompensa: llegamos a Río de Janeiro (GIG) cerca de las 09:00 AM, con todo el día por delante para empezar la aventura.

A las 03:00 AM del miércoles 10 de abril del 2024 en el Aeropuerto de Santiago

🚗 Del aeropuerto a Copacabana: primer contacto con Río

Una vez en el Aeropuerto Galeão, optamos por pedir Uber, que tiene una zona exclusiva en el aeropuerto, bien señalizada y ordenada. El viaje hasta Copacabana fue rápido y barato: unos 15 USD, lo cual para distancias de ciudad grande está bastante bien.

A medida que nos acercábamos a Copacabana, ya empezaba a sentirse la vibra de Río: calles con palmeras, calor húmedo, gente en sandalias, y esa mezcla de caos y relajo tan típica de Latinoamérica.


🏨 Alojamiento: Novotel Copacabana

Nos quedamos en el Novotel de Copacabana, ubicado justo frente al mar.
El hotel era cómodo, de esos que cumplen bien sin lujos extremos. Pagamos alrededor de 120 USD la noche: un precio razonable considerando que Río es una ciudad cara, más aún en temporada alta de fútbol y turismo.

Desde el hotel podíamos caminar directamente a la playa en menos de cinco minutos, lo cual le sumó muchos puntos, además de aprovehar su piscina y vista.

Vista desde la piscina del Novotel Rio de Janeiro Leme

🏟️ El partido: Palestino en el Maracaná

Miércoles 10 de abril, llegó el día más esperado: Palestino vs Flamengo, en el legendario Estadio Maracaná.
No importaba que enfrentáramos a uno de los equipos más grandes de América: estar ahí, en ese escenario histórico, era ya un triunfo personal.

A pesar de la derrota (Palestino perdió 2-0), el orgullo de ver a Palestino en el Maracaná fue indescriptible. Ver ondear la bandera tricolor, cantar junto a otros hinchas chilenos y sentir el peso de la historia fue una experiencia que no cambiaría por nada.

El Club Deportivo Palestino no es solo un equipo de fútbol: es un símbolo de resistencia, identidad y memoria.
Fundado en 1920 por inmigrantes palestinos en Chile, Palestino ha mantenido viva la causa palestina a través del deporte, siendo reconocido internacionalmente por su rol social y cultural.
Cada vez que juega Palestino, juega también la memoria de un pueblo.


🏖️ Copacabana y primeras impresiones

La playa de Copacabana estaba justo frente a nuestro hotel. Caminamos por su famosa costanera, tomamos agua de coco fresca y probamos algo muy típico: choclos cocidos que vendían en la playa, un clásico local.

Debo confesar que, aunque la playa es linda, no la disfruté del todo: siempre estuvo presente ese temor a los robos, una sensación compartida por muchos turistas en Río.
Probablemente, en un próximo viaje, optaría por alojarme en Barra da Tijuca, donde el ambiente es más tranquilo y familiar.


🚐 Jueves: tour clásico por Río de Janeiro

El jueves hicimos el clásico tour que recorre los íconos más famosos de la ciudad. Una experiencia totalmente recomendada para entender la magnitud de Río.

Nuestro recorrido:

  • Cristo Redentor: Subimos en van hasta el Corcovado. Estaba ni muy nublado ni muy despejado, lo que hizo que la experiencia fuera aún más mística: el Cristo aparecía y desaparecía entre las nubes, dándole un aire mágico a la vista.
  • Pan de Azúcar: El teleférico hacia el Pan de Azúcar ofrece una de las vistas más impresionantes de toda América Latina. Desde arriba, Río se despliega como una postal viva.
  • Catedral Metropolitana: Una iglesia enorme con forma de cono, impresionante por dentro y fuera.
  • Escalera de Selarón: Más de 200 escalones cubiertos de coloridos azulejos de todo el mundo, en plena Lapa. Un lugar lleno de arte y vida.
  • Almuerzo incluido: El tour (unos 120 USD por persona) incluía un almuerzo buffet. Nada espectacular, pero suficiente para reponer fuerzas.
  • Maracaná (por fuera): Aunque ya habíamos entrado el día anterior, pasar nuevamente y ver el estadio de día fue una linda despedida simbólica.

Viernes: cierre en el centro histórico

Nuestro último día en Río lo dedicamos a caminar sin apuro por el centro histórico, esa otra cara de la ciudad, menos turística pero igual de fascinante. Desde Copacabana nos trasladamos temprano, decididos a descubrir un poco más de la esencia de Río más allá de sus playas y postales clásicas.
Las calles del centro, con su aire colonial, sus plazas abiertas y sus edificios de fachadas antiguas, nos hicieron sentir que habíamos cambiado de ciudad. La velocidad era otra, la gente era otra, pero el encanto brasileño seguía presente.

Uno de los lugares que más nos llamó la atención fue el Palácio das Velas.
Más que una tienda, es casi un pequeño santuario comercial donde se mezclan las velas de todos los tamaños, formas y colores que uno pueda imaginar, junto con artículos religiosos provenientes de distintas tradiciones espirituales: santos católicos, imágenes de orixás, budas, amuletos judíos, cruces, manos de Fátima y más.
Entrar ahí fue sumergirse en una atmósfera de paz y diversidad. El olor a incienso, el colorido de los productos, la variedad de símbolos conviviendo en un mismo espacio… todo transmitía una sensación única de respeto por las diferentes formas de fe.
Pasamos un buen rato recorriendo el lugar, comentando entre nosotros la naturalidad con que en Brasil diferentes creencias se abrazan, lejos de la rigidez que a veces se percibe en otros países.

Desde ahí seguimos caminando hasta llegar a uno de los íconos más tradicionales de Río: la histórica Confeitaria Colombo.
Fundada en 1894, la Confeitaria no es simplemente una cafetería: es una joya arquitectónica que parece detenida en el tiempo. Al cruzar sus puertas, uno se encuentra con techos altísimos decorados con vitrales, grandes espejos belgas que multiplican la luz y el movimiento del salón, vitrinas de mármol repletas de dulces, y un ambiente que huele a historia.

Nos sentamos en una de sus mesas antiguas, rodeados de turistas, locales, y probablemente fantasmas de otra época. Pedimos un café acompañado de dulces tradicionales, y dejamos que el tiempo pasara lento, como si estuviéramos en otra era.
Tomar un café en la Confeitaria Colombo fue más que una pausa: fue un pequeño homenaje al viaje, un cierre perfecto para una semana intensa de fútbol, aventuras, playas y cultura.

Salimos de allí con una mezcla de nostalgia y satisfacción, sabiendo que esas últimas horas en el centro de Río serían el broche de oro que guardaríamos para siempre en el recuerdo.


🌍 Reflexiones finales: Río, fútbol y vida

Río de Janeiro tiene esa mezcla tan latina de belleza, caos y energía. Es segura si eres precavido, aunque de noche hay que estar atento.
Me sorprendió lo cara que puede ser la ciudad en general (más cara que Santiago en alojamiento y restaurantes), pero también me sorprendió su vitalidad.

Lo que me llevo:

  • La emoción de ver a Palestino en el Maracaná junto a mi familia.
  • La postal imponente del Cristo entre las nubes.
  • Las caminatas por Copacabana al atardecer, aunque fuera con precaución.
  • La promesa de volver, quizás esta vez en Barra, para disfrutar del mar con más tranquilidad.

Brasil me recordó que los viajes son más memorables cuando mezclan fútbol, familia, cultura y un poquito de aventura.

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